Hona itxaropen-dei hunkigarria, Idazleen Foru Internazionalaren delegazioaren aurrean egindakoa.
Sufrimos, sin embargo, una enfermedad incurable: la esperanza. La esperanza que tenemos puesta en la liberación y la independencia. La esperanza de llevar una vida normal en la que no seamos ni héroes ni víctimas, de que nuestros hijos puedan ir seguros a la escuela. La esperanza de que una mujer embarazada pueda dar a luz a un bebé con vida, en un hospital, y no a una criatura muerta frente a un puesto de control del ejército. La esperanza de que nuestros poetas puedan ver la belleza del rojo en una rosa, y no en la sangre. La esperanza de que esta tierra recupere su nombre primigenio: la tierra del Amor y la Paz.
Mahmud Darwix
Palestina, 2002ko martxoak 25
