Odisea

Ulises, etxera itzultzean, bere etxea emaztegaiez beteta dagoela ikusita, eta hauek Ulises hilda zegoela uste zutelako, mendekua hartzea erabakitzen du eta bere semea eta lagun leial batzuekin batera guztiak akabatzen ditu.

Entonces, Atenea, desplegando en el techo su égida mortal, sembró el pánico en los pretendientes que aún vivían. Llenos de espanto, huían por la gran sala como las vacas de un rebaño a las que en los largos días primaverales atormenta un ágil tébano. Pero Ulises y los suyos parecían buitres que descienden de lo alto de las montañas para lanzarse con su corvo pico y sus uñas afiladas sobre las bandadas de pajarillos que bajan al llano huyendo de las nubes, persiguiéndolos y dándoles muerte sin que puedan resistirles huir, dejando parte de ellos en el suelo a los hombres. De la misma manera, en la gran sala, atacados por todas partes, los pretendientes caían con un terrible estrépito de cráneos rotos, entre los arroyos de sangre que inundaban el suelo.

[...]

Y por todas partes en la sala, Ulises miraba si aún quedaba escondido algún superviviente tratando de esquivar a la Parca. Pero todos yacían tendidos en el polvo y la sangre. Bajo sus ojos, el montón de cadáveres semejaba a los peces que los pescadores han sacado del espumoso mar entre las mallas de sus redes arrojándolos sobre la arena de la orilla en la que yacen, ávidos de las amargas olas, mientras los rayos del sol les quitan el aliento… Así estaban, tendidos unos sobre otros, los cuerpos de los pretendientes.

La Odisea
Homero

Publicado en on Marzo 12, 2009 at 10:01 am Dejar un comentario
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