La Ilíada

Héctor heroi troiarraren hiletaren pasartea, liburuaren amaiera, alegia.

Por espacio de nueve días acarrearon abundante leña, y cuando, al décimo, apareció la Aurora que trae la luz a los mortales, sacaron, sin fuerzas para contener el llanto, el cuerpo del valeroso Héctor, lo pusieron en la pira y le prendieron fuego.

Al día siguiente, cuando apenas había la Aurora anunciado la mañana, se congregó el pueblo alrededor de la pira; extinguieron con vino la ceniza que aún ardía, y los parientes y los amigos de Héctor recogieron sus huesos, calcinados por las llamas, los encerraron en una urna de oro, cubriéndolos después de un delicadísimo velo de púrpura. Depositaron luego la urna en un profundo hoyo, que taparon con enormes piedras, y erigieron un túmulo amontonando encima mucha tierra. Mientras, habían colocado en las torres centinelas, por si los aqueos los acometían. Cuando estuvo levantado el túmulo, se congregó el pueblo en el palacio de Príamo, donde tuvo lugar el espléndido banquete fúnebre

Y así dieron fin los troyanos a los funerales del valentísimo Héctor, domador de caballos.

La Ilíada
Homero

Publicado en on Noviembre 29, 2008 at 11:10 am Dejar un comentario
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