El que roba libros en la biblioteca de un amigo, incluso al que se le presta alguno y no lo devuelve a sabiendas de que no es suyo, debería ser fusilado al amanecer, sin venda.
Federico Krutwig
El que roba libros en la biblioteca de un amigo, incluso al que se le presta alguno y no lo devuelve a sabiendas de que no es suyo, debería ser fusilado al amanecer, sin venda.
Federico Krutwig
Apur bat gehiago alderatu nintzenean bi figura ikusi nituen, karrilen artean zutik jarrita eta elkarri eskua emanez, bi anaiak. Mendiaren zulotik oso gertu zeuden, baina hari bizkarra emanez, ibarrari begira.
Hainbeste ahaleginez egin nuen hegaletan, non trenari jotzeko arriskuan egon nintzen. Trena azaldu baitzen zulotik ni abiatzearekin batera. Doi doi libratu nintzen bere kolpetik, gorputza ia minez jarri arte okertuz.
Trenaren burrundara ohitua ez nengoenez, zoraturik ibili nintzen une batean, aidean gelditutako ke artean norabidearekin ezin asmatuz. Azkenez trenbidera begiratu nuenean bi antzarra ikusi nituen trena pasatako lekuan; bat oso handia bestea arrunta. Niregana zuzentzen zituzten lepoak, gida eske.
-Zatozte nire atzetik -esan nien- Nik ezagutzen ditut zeruko bideak.
Bi anai
Bernardo Atxaga
Amodioa ulertzeko beste modu bat erakutsiko digun pasartea dugu hurrengoa:
Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.
Demian
Herman Hesse
Cuando la utopía es comprendida y adoptada por la mayoría de los hombres se convierte en el propio movimiento de la Historia.
La autogestión
Allain Guillerm
Pertsona guztiek bezala, nire gorabeherak ditut. Momentu txarretan bakarrik egoten saiatzen naiz, baina ez bakarrik une txarretan. Oporretan, adibididez, herrian egon naiz, hiritik urrun, eta behin baino gehiagotan aurpegiratu didate jarrera hau. Hala ere, ona iruditzen zait noizbehinka deskonektatzea eta bizitza lasaitasunez hartzea. Hurrengo pasartea bakardadeari buruz hitz egiten digu, eta nire kasua desberdina bada ere, interesgarria iruditu zaidan ikuspegia da. Azken finean, protagonistaren helburu berberarekin aldentzen naiz ni ere.
Se sabe de hombres que buscan la soledad: penitentes, fracasados, santos o profetas que se retiran con preferencia al desierto, donde viven de langostas y miel silvestre. Muchos habitan cuevas y ermitas en islas apartadas o -algo más espectacular- se acurrucan en jaulas montadas sobre estacas que se balacean en el aire, todo ello para estar más cerca de Dios. Se mortifican y hacen penitencia en su soledad, guiados por la creencia de llevar una vida agradable a los ojos divinos. O bien esperan durante meses o años ser agraciados en su aislamiento con una revelación divina que inmediatamente quieren difundir entre los hombres.
Nada de todo esto concernía a Grenouille, que no pensaba para nada en Dios, no hacía penitencia ni esperaba ninguna inspiración divina. Se había aislado del mundo para su propia y única satisfacción, sólo a fin de estar cerca de sí mismo. Gozaba de su propia existencia, libre de toda influencia ajena, y lo encontraba maravilloso.
El perfume
Patrick Süskind